Palestinos, pañuelos y demás “chales” sociales

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Hagan memoria, aunque sea por un breve instante. Prometo no robarles demasiado tiempo. ¿Recuerdan los famosos y populares “palestinos”? No, no me refiero a los habitantes de los parajes cercanos al Líbano, sino a unos pañuelos a cuadros que hasta hace poco tenía todo hijo de vecino colgado del cuello (sea invierno o verano).

Disculpen que ilustre la escena con esta imagen, pero es que es una de las mejor posicionadas si buscas “pañuelo palestino” en Google. Nada más verla, me ha entrado la risa.

David Bisbal y su “palestino”

Estaba dispuesta a escribir un artículo correctamente documentado sobre el uso de esta prenda y establecer así una relación con el conflicto armado que no hace más que rellenar páginas de primera plana mientras inunda las calles de terror y sangre. De veras que lo he intentado, pero nada más fijarme en esta imagen he comprendido que, por mucho que yo diga (o cualquier persona conocedora de este tema) la noticia se reduce a un relato efímero de éste o aquél atentado, y de las vidas que se han perdido.

Antes de seguir les recomiendo que lean este artículo, creado por mi buen amigo 2.0 @Chivone, y que tanto me ha hecho pensar. La poca credibilidad que ha adquirido un elemento tan representativo de esta cultura gracias a la industria de la moda hace que me desespere intentando encontrar un porqué ante tanta tragedia manipulada y debidamente editada en un estudio.

La de Palestina e Israel es una historia de amor-odio que se remonta a tiempos anteriores a la I Guerra Mundial. Idas y venidas, repartos de terreno y varias Intifadas que no han hecho sino agravar el problema y permitir que medios y países que nada tenían que ver puedan meter mano a una tierra ajada por el paso de la guerra. No me considero una persona demasiado instruida en este tema como para darles una opinión completa y correcta sobre este suceso. Lo que sí me atrevo a decir es que, con los Derechos Humanos en la mano, hemos tratado de controlar y someter una situación cultural que nos es desconocida por completo.

Imagen de la ciudad de Gaza

Un problema como el que nos atañe no se termina por la fuerza. Debemos conocer la historia y saber hasta dónde podemos intervenir, dentro de qué espacio podemos entrometernos. Enviar  y retirar tropas como quien juega al ajedrez ha sido una maniobra demasiado utilizada para adquirir, poco a poco, una soberanía mundial que nos sabe a gloria en días como estos. Nadie está exento de culpa, pero tampoco debemos consentir que paguen justos por pecadores. ¿Intermediarios? Sí, desde luego, pero aléjense del propio beneficio, porque no nos traerá más que problemas.

Quizá muchos digan que no “me mojo”, y que debería tener una idea firme y sólida sobre un tema tan actual como el que nos ocupa. Personalmente, creo que en ocasiones es mejor reflexionar y actuar con precaución antes que abrir la boca y dejar que las opiniones del resto se posen sobre nuestras encías. Aunque claro, siempre es más sencillo liarse “el palestino” a la cabeza y dar media vuelta…

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